La mesa cuadrada de las hienas

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Personalmente desde el lugar de la lejanía cercana de mi humanidad me entristece. Situaciones públicas y secretas de una realidad que supera la imaginación de un escritor de novelas de terror. Cada noticia, cada imagen, vacía mi corazón. El nerviosismo de la incomprensión de historias ennegrecidas por una representación que no entiendo. Reflexiono, dudo, someto cada segundo a un cuestionamiento libre de preceptos y con el intento de ser objetivos para no caer en los prejuicios. Cada segundo que pasa más me separa de lo que veo, de lo que escucho, de lo que siento. No existen situaciones pequeñas, ninguna es despreciable. Todas significan para esa persona. Esa persona que es presa de un juicio mediocre en la mesa cuadrada de las hienas. Intento evadirme, buscar la intención positiva del que abusa de un poder colectivo. Del que pervierte la unión de las personas. Del que mal usa la manada con intenciones poco ecológicas y muy ególatras. Me duele y entristece, incluso a veces me hace dudar de mi esperanza. Sufro en silencio por esas personas que se convierten en los cubos de  basura de personas perdidas en el caos. Pero hoy quiero dibujar mi apoyo, con palabras que son mi fuerza escrita, a esas personas que les han robado la sonrisa y la inocencia de la que podría ser una mano amiga. Desde la empatía, nacerá el respeto. Desde el respeto se creará la confianza. Desde la confianza dibujaremos bocetos de obras utópicas que nos están esperando para ser rescatadas.

Eli Sánchez

Bocetaira en acción

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